Cosa de arañas. Arañas francesas. Las que con sus delicados deditos tejían línea a línea infinitas mantas de lana para el invierno.
Cosa de niñas. Niñas curiosas. Las que con un rollo de papel y unas pajitas fabricaban largos tubos de lana para adornarse el pelo.
Viene el frío y hay que taparse. Pero después de unas semanas tan duras hay que destapar la cabeza y que entre el sol un rato, aunque luego haya que seguir. Recuerdo las manualidades con las que me entretenía mi madre. DIY.
Este verano por fin encontré un
hueco para el crochet y ahora mis amigos quieren que les enseñe. Voy a tener
que organizar una reunión de esas de
lanas y risas, un día de esos que
anochece a las 6.
Encontré este tutorial de crochet
turco en el blog de Katie. Preciosas fotos con ese punto
delicado. Ella utiliza estos cuadrados de crochet para desmaquillarse y así
dejar de usar los discos de algodón, quizás es una buena idea para ahorrar.
Solo necesitas:
hilo de algodón
100%,
aguja de ganchillo
y tijeras.
1 Hacer una cadena de crochet para
determinar el tamaño de la pieza.
2 Mete el gancho por la primera cadena, toma
hilo y sácalo. Así toda la fila sin sacar el lazo del gancho. 3 Volver sobre
esa fila hacia atrás. 4 Ahora meter el
gancho por el lazo que enlaza la primera y la segunda fila y construir la
tercera –hacia delante- y la cuarta –hacia atrás-. Repetir esto hasta tener la
altura deseada. 5 Rematar la pieza con un punto alto alrededor (coger
hilo-meter el gancho por la cadeneta, coger hilo-sacar de uno, coger hijo-sacar
del segundo).
El ganchillo vuelve a estar de moda y es mi nuevo reto.
Es una técnica antigua pero recurrida para prendas muy femenina,
fresca y coloridas, perfecta para la primavera, en complementos
para cuando viene el frio, e incluso dando forma a muebles o lámparas.